Hoy, el desafío de marketing está en comprender los hitos reales de vida y sus implicancias para descubrir las oportunidades más estratégicas.
Durante años, el marketing se apoyó en etiquetas generacionales para conectar con las audiencias: Gen Z, Millennials, Gen X, Boomers. Desde Ipsos, vemos que esa segmentación empieza a resultar insuficiente.
Las diferencias generacionales existen, pero los hitos de vida explican mejor la realidad de nuestros consumidores, su contexto económico y los desafíos concretos que atraviesan, que el momento en que nacieron.
La vida adulta dejó de seguir una secuencia previsible. Estudiar, conseguir trabajo, mudarse, comprar una casa, casarse y tener hijos ya no funciona como un recorrido lineal. Los hitos siguen vigentes, pero se reorganizan las aspiraciones tradicionales.
En otras palabras, segmentar sólo por generaciones puede llevar a insights incompletos. Un Millennial joven y uno más grande pueden compartir referencias culturales, pero vivir necesidades completamente distintas según el hito de vida que está atravesando.
Vemos necesidades específicas en los jóvenes y en la transición a la adultez, en los adultos de edad media sobre-exigidos, y en las personas mayores que abren una nueva etapa tan larga como la infancia y la adolescencia juntas.
Las mejores oportunidades no serán las que se lean “por generación”, sino las que conecten con las necesidades de las personas en el hito de vida que están atravesando.

Desde ahí, proponemos un movimiento de etiquetas a hitos de vida, de estereotipos a personas reales, y de promesas abstractas a soluciones concretas.
La vida es menos lineal, más exigente y emocional; las marcas que conviertan mejor el contexto en valor, lograrán ser las elegidas.
Fuente: Ipsos Generations Report 2026
Por Rosario Espinosa, CCO de Ipsos.



