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De la interrupción a la conversación: el giro radical de Grupo Petersen para conquistar la atención del consumidor

Cada vez más, la tecnología parece avanzar a una velocidad que desafía la capacidad de adaptación de las organizaciones y las marcas se encuentran en una encrucijada crítica: cómo utilizar las herramientas más avanzadas sin perder la esencia que las conecta con las personas. Para Luciana Iapichino, Marketing Manager de Grupo Petersen, la respuesta no reside en elegir entre la máquina o el hombre, sino en una simbiosis estratégica donde la sensibilidad humana dirija el poder del procesamiento de datos.

La era de la conexión significativa y el propósito

El marketing contemporáneo ha dejado atrás la era del impacto masivo para adentrarse en la era de la relevancia individual. Según Iapichino, las tendencias de este año están marcadas por un deseo intrínseco del consumidor de sentirse visto y comprendido. En este contexto, el concepto de personalización ha evolucionado hacia una profundidad antes inimaginable. “Vemos una clara inclinación hacia la personalización profunda, donde la tecnología nos permite entender a cada persona de una forma única y ofrecerle justo lo que necesita”, explica la ejecutiva.

Esta búsqueda de cercanía no es solo técnica, sino también valórica. Los consumidores ya no solo compran productos; eligen identidades y propósitos. Para Grupo Petersen, esto implica una agenda donde el valor real y la alineación con los principios del público son fundamentales. Iapichino destaca que “la gente busca marcas con un propósito claro, aquellas que realmente aportan valor y se alinean con sus principios”. Bajo esta premisa, la marca deja de ser un emisor de mensajes para convertirse en un actor social con el que el cliente desea interactuar.

Inteligencia Artificial: de la herramienta al aliado estratégico

La irrupción de la Inteligencia Artificial ha generado tanto entusiasmo como incertidumbre en la industria. Sin embargo, desde la perspectiva de Iapichino, la IA es una invitación a expandir los límites del pensamiento creativo. El enfoque de Grupo Petersen no es la automatización por la automatización misma, sino la capacitación del talento humano para elevar su potencial. “Nuestro foco principal es que todos en el equipo aprendan a usar la IA estratégicamente, viéndola como una aliada que potencia nuestra creatividad y eficiencia”, señala.

Para que esta tecnología sea efectiva, debe estar respaldada por una infraestructura de datos robusta y, sobre todo, por una mentalidad abierta al cambio. La ejecutiva hace hincapié en la necesidad de una “cultura de la curiosidad” que permita a los equipos adaptarse rápidamente a lo nuevo. El objetivo final es claro: que la IA se encargue de la eficiencia y la personalización técnica para que el equipo humano pueda “dedicarse de lleno a la estrategia y a cultivar esa creatividad y visión única que solo las personas podemos ofrecer”.

El factor humano como sello de diferenciación

En un mundo donde el acceso a la tecnología se ha democratizado —y donde cualquier competidor puede acceder a los mismos modelos de IA—, la pregunta obligada es cómo diferenciarse. Iapichino es categórica: el diferencial no está en el “qué” tecnológico, sino en el “cómo” humano. La tecnología puede proporcionar los datos, pero es la capacidad de interpretación y la empatía lo que construye vínculos duraderos.

“Lo humano se convierte en el alma de la orquesta: es quien define la dirección, aporta la empatía, garantiza la ética y enciende la chispa de la innovación”, afirma. Para la ejecutiva, hay habilidades que permanecerán como activos innegociables en la industria del marketing: el pensamiento crítico, la inteligencia emocional y, fundamentalmente, “el arte de contar historias”. Son estas capacidades las que transforman los fríos datos de la IA en narrativas que realmente logran emocionar y conectar con el público de manera auténtica.

Innovación: más allá de la novedad tecnológica

A menudo, la innovación se confunde con la adopción del último gadget o software de moda. Para que una campaña sea exitosa hoy, Iapichino propone una visión mucho más holística y profunda. La innovación debe ser, ante todo, estratégica. “Necesitamos una innovación estratégica que nos invite a repensar el ‘por qué’ de cada paso, buscando siempre un valor más profundo para nuestro cliente”, reflexiona.

Esta visión se traduce en tres ejes fundamentales:

  1. Innovación impulsada por datos: donde la IA actúa de manera predictiva, permitiendo a las marcas “anticipar deseos y personalizar cada mensaje al instante, como si leyéramos la mente de nuestro público”.
  2. Innovación experiencial: la creación de momentos memorables que borren las fronteras entre lo físico y lo virtual, la llamada experiencia ‘phygital’.
  3. Innovación con propósito: asegurar que cada acción se sienta auténtica y deje una “huella inolvidable en las personas”.

El desafío de la atención: de interrumpir a conversar

Quizás el desafío más grande del marketer moderno es la gestión de la atención, hoy considerada el bien más preciado y escaso. En un ecosistema de micro-momentos y sobreestimulación constante, la publicidad tradicional que interrumpe el flujo del usuario está destinada al fracaso. La propuesta de Iapichino es un giro radical hacia el contenido de valor.

“La publicidad debe dar un giro radical: pasar de ser un mensaje que interrumpe, a una conversación amable que invita a participar”, sostiene. El objetivo es que las marcas se conviertan en creadoras de historias, educando, entreteniendo o inspirando al usuario. De esta manera, la publicidad deja de ser un “costo de atención” para el consumidor y se transforma en una contribución que este “desee y busque activamente”.

Hacia el futuro: el “estratega aumentado”

Al proyectar el futuro de la industria, Iapichino visualiza un entorno donde la tecnología y la esencia humana trabajan de forma indisoluble. En este futuro, la confianza y la privacidad no serán opciones, sino activos inquebrantables de la marca. El profesional del marketing deberá evolucionar para convertirse en lo que ella denomina un “estratega aumentado”.

Este nuevo perfil profesional es alguien que, además de dominar las herramientas técnicas y el análisis de datos, “cultiva una visión y una creatividad tan humanas que ninguna máquina podrá replicar”. La vanguardia en el marketing no vendrá de quién tenga el mejor algoritmo, sino de quién posea la mayor inteligencia emocional, adaptabilidad y liderazgo ético para guiar estos procesos.

En definitiva, la visión de Iapichino para Grupo Petersen y para la industria en general es una invitación a volver a las raíces de lo humano, potenciadas por la tecnología de frontera. Como ella misma resume, el éxito radicará en diseñar interacciones que se sientan auténticas y que realmente aporten algo significativo a la vida de las personas. El marketing del futuro no se trata de algoritmos más rápidos, sino de conexiones más profundas.

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